Por qué el 3D supera a las plantillas de mockup 2D
Los mockups tradicionales superponen tu diseño sobre una fotografía plana mediante un mapa de desplazamiento de Photoshop. El resultado convence desde un ángulo, pero se deshace en cuanto cambias la perspectiva, y necesitas una plantilla nueva para cada color, pose y prenda. Un mockup 3D renderiza la camiseta en vivo con WebGL, por lo que rotación, iluminación y color responden al instante, generando un aspecto coherente en todo tu catálogo sin comprar cientos de archivos PSD.
Preparar tu ilustración
Exporta tu diseño a 2000×2000 px o más con fondo transparente. Aplana primero los archivos multicapa. Las ilustraciones oscuras sobre camisetas oscuras, o claras sobre claras, se leen mal; añade una sombra o un contorno sutil en tu herramienta vectorial para mejorar el contraste. Mantén los detalles finos por encima del equivalente a 1 mm; la textura del tejido se come cualquier trazo más fino.
Fundamentos de gestión de color
El renderizador 3D trabaja en espacio de color sRGB. Si tu ilustración usa un gamut más amplio (DCI-P3, Adobe RGB), la exportación se recortará. Para mockups listos para imprenta, trabaja siempre en sRGB y revísalos en un monitor calibrado. Recuerda que el tejido absorbe la luz de forma distinta a una pantalla, así que las vistas previas suelen verse algo más vibrantes que la prenda impresa final.
Cuándo usar mockups fotorrealistas frente a flat lays
Usa mockups 3D para fichas de producto en ecommerce, pitch decks y landings de lanzamiento, donde el comprador necesita imaginar el producto puesto. Usa flat lays (una foto cenital en 2D) para fichas técnicas y tech packs, donde la colocación y las dimensiones de la impresión importan más que la estética. Combinar ambos tipos en una misma ficha de producto suele funcionar mejor que cualquiera por separado.





